sábado, 22 de octubre de 2016

Playa de Anakena y Ahu Tongariki. Día 2

Hoy por la mañana había quedado con Javi, Pancho y Roberto para alquilar un coche y recorrer la isla juntos. Nos conocimos ayer por la noche, estaban dándole al Pisco en una mesa del camping y nos hicimos amigos enseguida :-) 


En una empresa de alquiler nos ofrecen un Jimmi a buen precio, así que lo alquilamos 3 días ya que entre los 4 nos salía muy barato.

Nuestra primera parada es la playa de Ovahe en el norte de la isla.


Es una playa rodeada de paredes de lava seca, y con la arena muy fina.

El agua estaba limpísima y cristalina


Ovahe es una playa poco concurrida ya que todos los turistas preferimos ir a bañarnos a la paradisíaca playa de Anakena que está justo al lado:


Cuando llegamos a la playa de Anakena y la ví por primera vez me quedé maravillado... ¿quien decía que en la Isla de Pascua no había buenas playas? Aunque solo este esta playa, ¡Es maravillosa!


El sitio es único: palmeras cocoteras, un mar azul intenso y cristalino, arena finísima coralina y un Ahu con unos moais increíbles custodiando la playa:


¿Que playa del mundo puede presumir de tener un yacimiento arqueológico tan asombroso?


El Ahu Nau Nau es un altar ceremonial con 7 sorprendentes moais:


Al ser derribados sobre la arena de la playa, quedaron cubiertos durante 200 años, y eso ha permitido que se conserven tan espectaculares:


Preciosos, son los moais mejor conservados de la isla:


Llegó la hora de sacar la toalla y bañarnos en estas espectaculares aguas. 


Estuvimos disfrutando de la playa hasta la hora de comer. 
Allí mismo hay un par de restaurantes, así que fuimos a probar la empanada. 


En mi opinión esta fue la mejor empanada que probé en la isla, ¡buenísima! 


Seguimos conduciendo a ritmo de Topatangui, sonando una y otra vez la canción de "Al Ocaso del Sol" jajaja que risas echamos. Continuamos hacia el sureste, pasando por varios yacimientos arqueológicos que estaban indicados junto a la carretera:

Te Pito Kura. Este centro ceremonial es muy conocido por su único moai llamado "Paro", que es el moai más grande jamas movido y levantado con éxito.


Mide 10 metros de alto y pesa 80 toneladas.
Solamente el pukao pesa 12 toneladas, imaginaros colocar semejante piedra sobre la cabeza del moai...¡Titánico!


Otro lugar en el cual paramos fue Papa Vaka, un sitio con una concentración bastante alta de petroglifos. 
El tallado más grande es una gran canoa doble de 12 metros de larga tallado sobre una gran losa de piedra.


Continuamos, y nos volvemos a detener junto a la carretera para ver Pu O Hiro, una roca redondeada de más de 1 metro de alta.
Esta piedra es un instrumento musical ancestral. 
Tiene varias aberturas por las que hay que soplar para que se produzca el sonido.


Después de conducir unos pocos minutos más, llegamos al Ahu más grande y espectacular construido nunca, Ahu Tongariki


15 moais se alzan sobre esta enorme plataforma ceremonial de 100 metros de largo


Cada uno de las 15 moai es diferente al resto, los hay delgados, gruesos, bajitos, altos (el más alto mide casi 9 metros y pesa 86 toneladas)


Uno de ellos incluso se ha podido restaurar con el pukao sobre la cabeza.

Los demás pukaos se encuentran junto a la entrada al recinto, y al pasar junto a ellos se puede apreciar lo enormes que son:


A unos metros de la plataforma ceremonial encontramos un moai tumbado boca arriba. 


Se cree que lo estaban transportando a Ahu Tongariki, pero se les rompió por el camino y nunca se llegó a levantar.


Pasamos junto al Moai Viajero (llamado así porque se lo llevaron a Japón para una exhibición temporal)


Y nos despedimos de este impresionante lugar, aunque mañana volveremos para ver el amanecer :-)

Continuamos por el sur, y nos dan ganas de visitar el volcán Rano Raraku donde se encuentra la cantera desde la cual salieron esculpidos todos los moai de la isla. 
Finalmente decidimos dejar la visita para mañana, es una de las visitas estrella de la Isla de Pascua y es mejor visitarla sin prisas.

Aprovechamos el camino de vuelta para ver otros yacimientos arqueológicos como el de Ahu Akahanga:


Esta plataforma no ha sido restaurada, por lo que la imagen desoladora con todos los moais caídos, es una imagen similar a lo que contemplaron los europeos al llegar a la isla en el SXVIII.

En esta imagen tenemos en primer plano un pukao, y detrás varios moais boca abajo:


Una vez en el camping, contemplamos una preciosa puesta de sol y después de la cena quedamos para echar unos tragos :-)




viernes, 21 de octubre de 2016

Senderismo en la Isla de Pascua. Ruta hasta Ahu Akivi y Ana Kakenga. Día 1

Me despierto temprano y comienzo a andar por la costa hacia el Norte. 
Mi intención es hacer una ruta circular caminando hacia Ahu Akivi, y volver de nuevo por el litoral. 

Mi primera parada es en Ahu Tahai, un centro ceremonial situado en Hanga Roa, el único pueblo de la isla.

Recuerdo que cuando ví Ahu Tahai a lo lejos, se me puso una sonrisa en la cara, eran mis primeros moais!!
 

Los primeros que te encuentras es un Ahu con 5 moais, es el llamado Ahu Vai Uri



A continuación en la misma explanada se encuentra solitario un viejo moai datado del año 700 d.C. es el Ahu Tahai, nombre que se le da a todo este complejo  


Por último, en el tercer y último Ahu de esta zona se encuentra Ahu Ko Te Riku que es el moai mejor restaurado de toda la isla. 

Le han colocado hasta los ojos con coral blanco, tal y como hacían los Rapa Nui.
También lleva el Pukao en la cabeza, que es una especie de "tocado de pelo" tallado en una roca volcánica de color rojizo. 
Los pukaos solo los levantaban sobre los moais más especiales (de hecho de los 1000 moais de la isla, solo 100 aproximadamente llevaban pukaos)



Desde aquí fui caminando hasta el museo Sebastian Englert. Había un grupo de escolares y me quedé escuchando las explicaciones de la profesora



Una de las mejores piezas del museo es un ojo original hecho de coral. Estos ojos se colocaban en los moais cuando estos ya estaban levantados en sus Ahus correspondientes.

Se pueden ver unas tablillas con la escritura Rapa Nui, que es una escritura jeroglífica que todavía hoy no se ha conseguido descifrar.

También me quedé alucinado con un moai femenino, no sabía que existieran:


Salgo del museo y utilizando el GPS una vez más, continuo caminando hacia el norte, pasando por varias colinas que en realidad son los cráteres de pequeños volcanes extintos.


Llego a Ahu Akivi que es el único centro ceremonial en el cual los moais se encuentran mirando al mar.



En realidad no es que miren al mar, se cree que cuando los Rapa Nui construían los moais, los orientaban para que las estatuas miraran al pueblo y así lo protegiera con su energía. Aquí daba la casualidad que el pueblo se encontraba entre los moais y el mar. 
Se aprecia una explanada donde se ubicaba el pueblo en frente de los moais, tal y como sucede siempre.

Es increíble, cada moai pesa unas 5 toneladas y ha sido trasportado (quien sabe como) desde la cantera de Rano Raraku que está a mas de 15 km...Es una pasada. 




En un abrir y cerrar de ojos se acercó una tormenta y comenzó a llover



Menos mal que pude refugiarme en una tienda de souvenirs que había cerca. Cuando paró de llover, tome uno de los caminos que conducían al mar. (Desde aquí sale otro camino que sube al punto más alto de la isla, el volcán Terevaka pero esta subida la dejo para el tercer día)


Antes de llegar a la costa, al cabo de caminar 15 minutos desde Ahu Akivi, el camino pasa junto a la cueva Ana Te Pahu, llamada vulgarmente como la cueva de los plátanos. 


Es la cueva más grande de la isla y en las zonas que da la luz los isleños aprovechaban para cultivar todo tipo de cosas.

Después de explorar un poco la cueva, continuo por el camino hacia la costa. 

Las vistas desde el litoral son muy bonitas y aquí se aprecia claramente el origen volcánico de la isla:



El sendero por el litoral es muy bonito y a medida que camino hacia el sur para volver al pueblo, me encuentro con varias cuevas más como Ana Te Pora, con una entrada peculiar:

La cueva más interesante de todas es Ana Kakenga, llamada vulgarmente la cueva de las 2 ventanas.
La entrada es bastante pequeña y me costó encontrar la abertura para introducirme dentro:



Esta cueva es en realidad un tubo de lava seca, con lo cual las paredes de la cueva es en realidad el camino que recorrió la lava antes de precipitarse al mar.



No tenía ni linterna, ni batería en el móvil :-(  
Tuve que ir avanzando a flashazos con la cámara de fotos.

Menos mal que después de los primeros metros ya se ve algo gracias a las "ventanas" que dan al mar.




Después de visitar Ana Kakenga, seguí el camino hasta llegar al pueblo y pasar de nuevo por Ahu Tahai. 

El recinto de Ahu Tahai es el mejor lugar de la isla para contemplar la puesta de sol. 



Además, al estar en el mismo pueblo es recomendable venir en más ocasiones para disfrutar del lugar. 
Yo fui varias veces, incluso por la noche para hacer fotografía nocturna :-)



En total en esta ruta han salido unos 20 Km caminando con 200 metros de desnivel positivo. 

Buena ruta para ser mi primer día en la isla :-)